26 oct 2011

Memoria y demora



Durante los últimos años, mi colega Germán se ha dedicado a entrevistar a abuelos de Belver de Cinca, para que contasen sus recuerdos de los años treinta. La labor ha sido larga y de no ser por ella, la mayoría de esos hombres y mujeres hubiera muerto sin dejar testimonio de esa época crucial en el siglo veinte español.
Junto al fotógrafo Antonio Lachós hicieron una lista de las personas a las que querían entrevistar. Todos los seleccionados habían sido perdedores de la guerra. Alguno, aun sin participar en la contienda dada su juventud, pertenecía por derecho y, sobre todo, por represión, al bando de los vencidos. Cuando alguien les preguntaba por qué no entrevistaban a nadie del otro bando la respuesta era siempre la misma: “Han tenido cuarenta años para contar e imponer su versión de los hechos”.

21 sept 2011

Volvemos por nuestras fans



Habrá quién diga que muchas vacaciones son para una editorial que acaba de nacer pero es que esto de la literatura da mucho dinero. Un auténtico fenómeno literario se ha llegado a decir por ahí de nosotros. Cómo se puede ver en la fotografía, se podría decir que se han quedado incluso cortos.
Terminada la primera temporada va siendo hora de hacer balance. A pesar de ser una editorial casi invisible, nuestra primera obra ha obtenido una gran acogida de público y crítica y, por qué no decirlo, una gran resonancia en el panorama narrativo. Descontando las oficinas centrales de las Ánimas, los números no engañan:

11 may 2011

Perdón por el retraso


Freedom soon will come;
Then we’ll come from the shadows.

En una entrada anterior contaba una historia de un fulano sentado en una terraza mirando a una mosca agonizar. Hoy toca otra de terrazas. Cada uno busca su atalaya desde la que mirar el mundo.
Retomo este espacio de expresión por la perplejidad que me supuso ser denunciado por expresarme en la terraza de un bar. Sí señora, denunciado. Soy consciente que, dado mi historial (tengo antecedentes penales), es muy posible e incluso razonable que alguien piense que lo que cuento a continuación no sucedió tal y como lo cuento. Si, por ejemplo, se lo explico a mi madre, ella seguramente pensará: “algo dirías”. O bien: “algo harías”. Incluso mi amigo Tomassino hubiera pensado algo parecido. De jueces ya ni hablamos ¿Qué le vamos a hacer? Uno tiene una credibilidad limitada si se trata de toparse con la ley. Por suerte, mi amigo Tomassino estaba conmigo cuando todo esto sucedió. Igual que varias personas más que estaban sentadas en la misma terraza que nosotros.
Así que voy a contar las cosas utilizando el espacio cibernético ya que por la calle es peligroso. Como decía el partisano de la canción de Cohen: pronto llegará la libertad y saldremos de las sombras. Entretanto, sigamos afilando nuestros cuchillos.

1 abr 2011

La abuela




La última vez que estuve en Belver  me dio unas fotos que el abuelo llevaba en la cartera. Eran fotos de cuando cumplía con su tarea de perdedor de la guerra en las minas de Mequinenza. Las necesitaba para un libro de mi amigo Germán. Desde que murió el abuelo, a ella le encantaba contarme cosas de aquellos años. Aprovechó para criticar No hay silencio como el de la nieve. Los libros son para gente culta, dijo más o menos, que van a pensar de ese lenguaje tan soez. ¿Y qué es eso de matar un cura en la página dos? Me alegró saber que había dejado el mensajero de San Antonio para leer otra cosa.

23 mar 2011

Cosas que se hacen...



Parece que el tío Champi no es tan persuasivo como el tío Sam. Así que a la espera de la participación ciudadana coloco aquí para los fieles lectores de este blog (si los hay) un pequeño texto que va a publicar una revista llamada HU. No es que sea el no va más pero es significativo en cuanto a que sirve para hacerse una idea de las trivialidades a las que tenemos que recurrir los escritores con una biografía pobre en avatares. Sin embargo, sabe Dios qué consecuencias pueden tener estos gestos ínfimos. Mejor no pensar en la disentería o en el cólera.

10 mar 2011

I Want You

                                 


Esto es un aviso de reclutamiento de posibles Ánimas del Huerva. Algo así como un llamamiento a filas contra todo lo que os de la gana.
Todo aquel que quiera enviar una carta en una botella que lo haga. Da igual a quién y da igual cómo. Habíamos pensado en que la peña enviara cartas acompañadas de fotos como en la entrada anterior. Cartas a los peces, al príncipe, al diablo, al papa, a la muerte, a los reyes magos… a quién os pase por los huevos.
Pero ¿por qué poner limites a las ganas de gritar?
Así que vale todo.
El que quiera enviar dibujos que lo haga. O cuadros, videos, canciones, ¿Qué se yo? ¿Esculturas? Joder, el que quiera currarse una catedral para arrasar en la sección de arquitectura que lo haga y nos la envíe a animasdelhuerva@gmail.com
Así no tendremos que estar nosotros todo el día poniendo paridas y mirándonos el ombligo. Iremos lanzando vuestras botellas al espacio cibernético interestelar a través del este blog. Digamos que una por semana, por ejemplo. O una al mes. Eso dependerá de la respuesta de las Ánimas de ahí afuera.
¿Quién sabe? Puede que un día podamos reunir lo mejor en un libro. Y entonces podríamos celebrar un buen aquelarre en la Taberna del Huerva.
Por último, esto no es un concurso. Que no hay premio, vaya.
Esta editorial no tiene perras para esas bagatelas. Sin embargo, los autores de las botellas que aparezcan tendrán una jarra pagada, si amigos, habéis leído bien, una deliciosa jarra de cerveza helada en las oficinas centrales de nuestra editorial, a saber, el Teatro de las Ánimas.

SALUD Y LARGA VIDA A TODO EL MUNDO

3 mar 2011

La carta de la botella


Por petición popular reproducimos aquí la carta que el obstinado vagabundo Pedro Enrique Malospasos, patrón de nuestro infecto río, tiró noche tras noche al Huerva. La botella fue hallada cerca del delta del Ebro por un importante especialista en la materia llamado Armand García. Tras sesudos estudios el señor García llegó a la conclusión de que Malospasos, ante la dificultad de escribir una carta perfecta, decidió enviar el texto que para él escribió un pobre desgraciado amigo suyo. Sirva como homenaje a todos los quijotescos obstinados que hacen de esta ciudad un lugar un poco menos aburrido.


Y la carta de la botella dice así: